Hallan asentamiento maya con 21 estructuras durante obras del Tren Maya de Carga

El asentamiento habitacional cuenta con 21 estructuras y un cenote cuyo acceso fue modificado por sus antiguos habitantes.

fotos: cortesía INAH

Por: Ingrid Ishikawa
Yucatán | 25 de agosto de 2026

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizó y preservó in situ el sitio arqueológico K’oxol Ja’ II, durante los trabajos de salvamento realizados en la Terminal Multimodal de Progreso, Yucatán, como parte del proyecto del Tren Maya de Carga.

El asentamiento está integrado por 21 estructuras y rasgos naturales asociados, y las evidencias encontradas indican que fue ocupado desde el 400 a.C. hasta el 900 d.C., de acuerdo con el INAH.

Un asentamiento habitacional maya

K’oxol Ja’ II ocupa una superficie de aproximadamente 2 mil 257 metros cuadrados y habría tenido principalmente una función habitacional.

Los especialistas identificaron cimientos y otros elementos arquitectónicos correspondientes a antiguas viviendas, lo que permite conocer aspectos de la vida cotidiana de las comunidades mayas que habitaron esta zona y que no necesariamente formaban parte de los grandes centros urbanos.

El nombre K’oxol Ja’ II proviene de las palabras mayas k’oxol, que significa mosco, y ja’, agua. El INAH explica que la denominación hace referencia a la presencia de estos insectos en la zona.

El agua tuvo un papel importante

Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue la relación del asentamiento con los recursos hídricos.

En el sitio existe un cenote que conserva restos de un brocal construido para modificar su entrada, lo que podría estar relacionado con el manejo y aprovechamiento del agua por parte de sus antiguos habitantes.

Los investigadores también identificaron otros cuerpos de agua, permanentes o estacionales, que forman parte del entorno del asentamiento.

De acuerdo con David Medina Arona, jefe de campo en la Terminal Multimodal de Progreso, estos elementos podrían aportar información sobre la manera en que la población administraba los recursos disponibles.

Ocupación de varios periodos

Las investigaciones realizadas por el equipo arqueológico indican que K’oxol Ja’ II tuvo una ocupación que abarca distintos periodos de la historia maya.

La evidencia encontrada apunta al Preclásico regional, entre 400 a.C. y 250 d.C., y al Clásico Tardío, entre 450 y 900 d.C.

El trabajo contó con la participación de especialistas en arqueología coordinados por Susana Echeverría Castillo, quienes realizaron labores de investigación y registro del asentamiento.

Poca cerámica y ausencia de entierros

Otro de los aspectos identificados fue la escasa presencia de cerámica en comparación con otros sitios arqueológicos.

Los investigadores consideran que esto podría estar relacionado con el uso de materiales perecederos para diversos objetos domésticos.

Asimismo, en las áreas estudiadas no se localizaron entierros humanos. Una posible explicación está relacionada con las características del terreno, ya que las viviendas fueron construidas prácticamente sobre la roca madre, lo que limitaba la profundidad disponible para realizar enterramientos dentro de las estructuras.

El sitio quedará protegido

Los trabajos de investigación en campo ya concluyeron y las dos ofrendas localizadas, ambas asociadas con la consagración de cimientos, fueron recuperadas y resguardadas.

Actualmente continúa el análisis de materiales como cerámica, lítica y sedimentos, además de otros estudios que permitirán ampliar la información sobre el asentamiento.

Como parte de las acciones de conservación, las 21 estructuras fueron limpiadas, restituidas en sus muros y protegidas con una malla.

El INAH y la Secretaría de la Defensa Nacional acordaron además establecer un polígono de protección para preservar K’oxol Ja’ II en el lugar donde fue localizado y mantenerlo como reserva para futuras investigaciones.

Una ventana a la vida cotidiana maya

El INAH destacó que el descubrimiento permite ampliar el conocimiento sobre las comunidades mayas que habitaron la región más allá de los grandes centros ceremoniales y urbanos.

El análisis de viviendas, recursos hídricos, objetos y espacios domésticos permite acercarse a la vida cotidiana de grupos que dejaron menos evidencias monumentales, pero que también formaron parte de la historia y desarrollo de la civilización maya.

Ingrid Huerta Ishikawa

Periodista Digital y Estratega de Contenidos en Cancún Mío. Con experiencia desde 2017 en investigación, redacción de noticias locales, edición y gestión de plataformas digitales. Capacitada en periodismo digital y SEO editorial, enfocada en la cobertura integral de actualidad, comunidad y turismo en Quintana Roo.
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