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Adicción; un camino al cual sólo se puede salir muerto, escribe el Dr. Carlos Baquedano

Cuando se menciona la palabra adicción, inmediatamente se piensa en cocaína, marihuana, alcohol o alguna otra droga de moda. Sin embargo, las adicciones no se refieren únicamente a las drogas permitidas o no permitidas, también existe adicción a la tecnología, juego, sexo, trabajo, música o cualquier otra circunstancia que sea capaz de atraer la atención de una persona a tal grado que la desconecte del mundo que la rodea, que se vuelva indiferente e insensible a la realidad de su entorno porque simplemente para ella deja de existir o tener relevancia, sin importarle que disminuya su productividad o deje de cumplir sus responsabilidades, ya que dicha adicción ocupa todo su tiempo.
Es así como, sin darte cuenta, las adicciones se van apoderando de ti y tu voluntad, y aunque algunas parecen inocuas, llegan a afectar de forma significativa tu vida.
Pero en esta ocasión, hablemos de la adicción a las drogas, un tema que aunque parezca muy trillado, vale la pena reflexionar acerca de una situación que está cada vez más incidente en nuestra sociedad actual, lo cual me lleva a plantear la siguiente interrogante:
¿Por qué a pesar de que existe mucha información sobre el uso y abuso de las drogas, pues es un tema vigente en los ámbitos escolar, institucional, no gubernamental e incluso en las redes sociales y en el internet, las personas desde muy temprana edad consumen drogas?
Y es que ahora se ha vuelto más común conocer o enterarnos que niños y adolescentes, tristemente son víctimas de las drogas.
Existen varias condiciones que favorecen su inicio en el uso:
CURIOSIDAD. El ser humano tiene por naturaleza experimentar para aprender, por lo que desarrolla una curiosidad innata. En la niñez y adolescencia una característica propia del desarrollo es cuestionar hasta quedar convencidos de algo. Entonces cuando en la escuela o en la familia se habla de los efectos negativos de las drogas, algunos niños o adolescentes, quizá un poco más rebeldes, no lo creen y les gana esa curiosidad por experimentar si en realidad es cierto todo lo que se dice al respecto.
ACEPTACIÓN SOCIAL. Los niños mayores (preadolescentes) y adolescentes, andan en una búsqueda de identidad y aceptación en sus grupos de amigos y compañeros de escuela. Es por eso que vemos que cambian a diferentes estilos de peinados, vestimenta, gusto musical e incluso lenguaje. Es en esa búsqueda de aceptación social y pertenencia a grupos de amigos de igual o mayor edad, que los niños y adolescentes empiezan a consumir las drogas socialmente permitidas, como son el alcohol y el tabaco. Y esto, a veces es con la aprobación de los padres. Sin embargo, cuando existe entre esos grupos de amigos, integrantes que consumen drogas no permitidas, habitualmente marihuana y pastillas,, los chicos empiezan a consumir también, ya sea por insistencia, presión o retos con la finalidad de no ser rechazados y verse entre iguales.
EVASION DE LA REALIDAD. La descomposición del tejido social, la desintegración de los núcleos familiares por diferentes causas, como lo son las mismas adicciones, la violencia intrafamiliar, el desempleo, la separación de los padres, el abuso sexual, son factores de riesgo predisponentes en el uso de drogas para los hijos. Esta situación dañina en la familia, en la gran mayoría de los casos resulta difícil de entender y sobrellevar para los niños y adolescentes, quienes se vuelven víctimas directas o indirectas de las circunstancias que viven. Es así que cuando se experimentan rebasados emocionalmente, para no pensar en la vida problemática que llevan son presa fácil del consumo y adicción a las drogas, por tener un escape efímero de su realidad y de alguna manera ya no ser parte de ese ambiente hostil y adverso que deriva de la disfunción familiar.
PENSAR QUE NO HACEN DAÑO. El error más común que existe en los niños y adolescentes es pensar que las drogas no hacen daño si se consumen por poco tiempo o por pequeñas cantidades, o también porque conocen a personas que las usan y no les pasa nada (aparentemente), de tal manera que bajo la premisa de que no hacen daño, se inicia en un camino que no tiene salida o del cual sólo se puede salir muerto. Por ello, algo que no está en discusión es que las drogas sí hacen daño. En últimas fechas se ha comentado que el uso de marihuana es inocuo. Sin embargo, la inhalación del humo de este estupefaciente causa daño a nivel pulmonar, como lo es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y por supuesto que también causan daño cerebral por destrucción neuronal.
Como sabemos, y lo podemos constatar a nuestro alrededor, en la familia, amigos, trabajo, las drogas dañan la salud integral de la persona y entre los efectos nocivos que producen, tanto físicos como psicológicos, se encuentran los siguientes: adicción, abstinencia, deterioro nervioso, aislamiento, autoestima baja, culpabilidad, enfermedades e inmunosupresión, deterioro económico, disfunción familiar y muerte.
ADICCIÓN. Las drogas tienen como característica y consecuencia que son altamente adictivas. El que las consume puede pensar de forma errónea, sólo esta vez, cuando quiera la dejo, yo las domino, etc. Sin embargo, esto es completamente falso, pues el que inicia un camino en el consumo de las drogas tiene un alto grado de dificultad para abandonarlas.
ABSTINENCIA. De acuerdo a como se ha visto en películas y documentales, se tiene el estereotipo de la persona encerrada en un cuarto comiéndose las uñas, transpirando profusamente, dando vueltas en un cuarto como león enjaulado, como manifestaciones del síndrome de abstinencia a las drogas. Y estas imágenes no son del todo irreal. Existen niveles de abstinencia que se pueden presentar desde el inicio de la adicción cuando el individuo empieza a experimentar la necesidad imperiosa de consumir drogas al grado de generarle irritabilidad, ansiedad, desesperación, síntomas que desparecen al momento de consumirla, lo que refuerza el pensamiento negativo de que la droga es buena para su cuerpo porque le calma, cuando en realidad, toda esa intranquilidad fue generada por su período de abstinencia.
DETERIORO NERVIOSO. Esto se presenta cuando el consumidor de drogas experimenta problemas con las demás personas que interactúan con él, al no saber manejar situaciones interpersonales que condicionan diferencia o fricción. Presenta dificultad para tener inteligencia emocional, cayendo en discusiones de forma rápida y frecuente por temas menores, piensa que no lo valoran, que no le hacen caso, que todos están en su contra, entre otros pensamientos que lo pueden conducir a la ansiedad o depresión.
AISLAMIENTO, AUTOESTIMA BAJA Y CULPABILIDAD. Son actitudes que pueden coexistir y ser propiciadas por el deterioro nervioso que se describen en párrafo anterior, aunque también se pueden presentar de forma aislada y cualquiera de ellas condiciona la aparición de las demás. Es decir, una persona con autoestima baja puede experimentar culpa por ejemplo de fallarle a su familia y aislarse de su entorno familiar. El consumo de drogas, al interactuar con los valores y principios que se reciben en el seno familiar, causa conflictos internos al individuo y propician que estas actitudes afecten su comportamiento y relaciones con los demás.


ENFERMEDADES E INMUNOSUPRESIÓN. Los individuos que usan drogas tienen un factor de riesgo elevado para padecer enfermedades. De forma directa causan por ejemplo demencia, paranoia, enfermedades pulmonares, cáncer, entre otras. De manera indirecta se pueden contraer enfermedades durante el uso de las drogas por no estar alertas, como al intercambiar jeringuillas se puede contraer SIDA, hepatitis, enfermedades de transmisión sexual o sufrir accidentes al no tener una conciencia del peligro durante el efecto de las mismas. Asimismo, las personas que consumen drogas tienen el sistema inmunológico deprimido (inmunosupresión) lo que favorece contagiarse fácilmente de enfermedades leves o complicadas. Otro factor que favorece la inmunosupresión son los malos hábitos alimenticios que el adicto presenta.
DETERIORO ECONÓMICO Y DISFUNCIÓN FAMILIAR. El consumo de drogas inicialmente puede ser gratuito como una forma de engancharte a ellas. Sin embargo, al paso del tiempo dicha práctica genera un gran gasto económico que deteriora tu economía, la cual a su vez también puede estar disminuida por no tener una buena productividad durante el uso de las mismas. Por consiguiente, una cosa lleva a la otra, consumir drogas exige dinero para adquirirlas, y a mayor consumo mayor gasto económico, que si no se tiene la capacidad laboral para generarlo, o los recursos económicos para costearse, condicionará problemas entre los miembros de la familia. En síntesis una disfunción familiar que no permite una adecuada cohesión entre sus miembros.
MUERTE. Considerada como la etapa final del consumo de drogas, sitio a donde uno puede llegar al estar inmiscuido en su consumo, por situaciones de tipo delictivo, disminución en el estado de alerta que propicia el sufrir accidentes o por deterioro de la salud misma con un desenlace fatal.
En síntesis, las adicciones pueden tener diversos grados de afección de tipo personal, familiar, escolar, laboral y social. Son un camino que no nos conduce a ser mejores y que por el contrario, llevan a perder-perder cuando se transita en su uso. Y aunque suene trillado: DI NO A LAS DROGAS.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar