¿Quién será el número dos?, escribe Julio César Silva desde el Palco

A diez días de que Carlos Joaquín González rinda protesta como octavo gobernador del estado, gran parte de la expectación gira alrededor de la integración del gabinete que lo arropará por lo menos en el primer tercio de lo que será su sexenio.

Para los observadores, la primera “barrera mental” que deberá sortear es el 2018, cuando incluso tenga que definir una posición en relación con su militancia política: continuar sin partido o decantarse hacia el PAN o el PRD.

Las especulaciones sobre los nombres de las personas que integrarán su gabinete van en todos los sentidos, porque como es normal en estos casos la lista de probables secretarios, subsecretarios y directores es una información que, incluso a estas alturas, no conoce ni siquiera muchos de los que podrían ser nombrados.

Entre lo que ha trascendido se habla de la creación de una figura de la que hasta ahora ningún gobernador quintanarroense ha echado mano: la del jefe de gabinete que, incluso, en algunos casos recientes, como en Nuevo León con Jaime Rodríguez el “Bronco”, está por encima del número dos, es decir, del secretario de Gobierno.

Pero independientemente del rango que tenga el jefe del gabinete dentro del organigrama, parte de las especulaciones se centra en quién será el secretario de Gobierno que hasta ahora, en Quintana Roo, funge como número dos.

Sobre todo los gobernadores surgidos en el norte del estado, como es el caso ahora de Carlos Joaquín, han procurado que su número dos sea chetumaleño, aunque Roberto Borge se alejó abiertamente de esa costumbre forjada en la idea de que propicia equilibrios políticos entre el norte y sur.

En el escenario político actual no se ve al menos entre los nombres que resaltan a ningún chetumaleño con la capacidad para ser secretario de gobierno, por lo que si como se piensa Carlos Joaquín desea endulzar con esa posición las expectativas de una región que le dio el triunfo tendrá que buscar y rebuscar.

Hasta ahora se han “candidateado” para esa posición a tres políticos del norte del estado: el ex alcalde perredista de Benito Juárez, Julián Ricalde Magaña; el ex alcalde priista de Solidaridad, Miguel Ramón Martín Azueta; el ex diputado del PRI, Jesús Pool Moo y el ex líder empresarial Francisco López Mena, vinculado al PAN y sobre todo los tres últimos muy cercanos al próximo gobernador.

Sin embargo, en los últimos días algunos observadores empezaron a manejar el nombre de Rodolfo Romero Euán, un político chetumaleño de larga trayectoria que hasta ahora ha sido el presidente de Gran Comisión más joven que ha tenido en su historia el Congreso del Estado y lo a los 27 años en la segunda mitad del sexenio de Pedro Joaquín, hermano del gobernador electo.

Empero, quien sea el secretario de Gobierno dependerá en mucho del perfil que quiera Carlos Joaquín para asentarse en sus primeros meses de gobierno, que se prevén de un intenso jaloneo y golpeteo por las acciones legales que, como ha dicho, podrían fincarse a funcionarios de la administración saliente.

Hay quienes afirman que en esos primeros meses necesitará a un secretario de Gobierno rudo y allí le ven posibilidades a Julián Ricalde, pero el estilo y formación perredista del ex alcalde sería una piedra en el zapato hasta para los de adentro. De hecho ya lo es.

Otros señalan que debe ser alguien eminentemente político, con estilo más terso  y apuntan a la experiencia de Martín Azueta, un viejo lobo de mar que demostró recientemente sus habilidades al operar en buena medida la integración de la denominada “nueva mayoría” en el Congreso.

Sin embargo, la jovialidad e inteligencia de Pool Moo también tendría cabida en una posición de ese tipo, aunque estratégicamente se le ve como un representante de Gobierno fuerte, ejerciendo las funciones de un auténtico jefe de todos los delegados de dependencias estatales en la zona norte, sobre todo en Cancún, donde gobernará el PRI-Verde en los próximos dos años.

López Mena es la antítesis de Ricalde Magaña. Es un abogado forjado en el ámbito empresarial, eficiente con sensibilidad política y calidad moral.

Romero Euán conoce al estado, a las fuerzas políticas y tiene el aplomo suficiente para ese tipo de cargo. ¿Se inclinará Carlos Joaquín por alguno de ellos? ¿O tendrá otro nombre en la manga? Falta poco para saberlo.

Luneta

En la polémica que se desató con el inicio de operaciones de Uber en Cancún, Sergio González Rubiera, el enlace del equipo de transición de Carlos Joaquín en materia de transporte, demostró que lo suyo es operar tours y que de política sabe poco o nada.

Y es que se aventó la puntada de hablar por el gobernador electo y afirmar que éste ve con buenos ojos la entrada de esa empresa.

Si bien es cierto que con Uber Cancún gana, González Rubiera, tradicional enemigo de los taxistas, bien pudo dejar a un lado sus intereses particulares y no involucrar al gobernador electo en un tema candente, cuyo manejo merece mucho tacto político, porque cualquier error puede ser contraproducente.

La llegada de Uber es como toparse con una granada y González Rubiera la recogió y metió en casa. Hay quienes dicen que el expresidente de la Asociación de Agencias de Viajes es el primer secretario que no será secretario.

julio cesar silva

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