Claves para una vejez plena y saludable: Recomendaciones del Dr. Carlos Baquedano
Una guía médica integral con recomendaciones prácticas de nutrición, ejercicio y seguridad en el hogar para un envejecimiento activo.

martes, 1 de septiembre de 2026
ABUELOS: BIENESTAR EN LA VEJEZ
¿Vas a ser o ya eres abuelo? ¿Te encuentras listo para esta nueva etapa de la vida?
En el marco de la celebración del Día del Abuelo en México (28 de agosto) y aprovechando que en unos cuantos meses tendremos la alegría de ser abuelos por primera vez, haremos una revisión de la Guía Integral para el Bienestar en la Vejez.
La vejez es una etapa natural del ser humano llena de aprendizaje, vivencias y aportaciones sociales. Aunque popularmente llamamos «abuelos» a las personas de la tercera edad por el cariño y el rol familiar que suelen desempeñar, es fundamental comprender la salud y las necesidades de este grupo desde una perspectiva médica e integral.
¿Qué es un adulto mayor?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como adulto mayor a toda persona a partir de los 60 años de edad. En esta etapa ocurren transformaciones biológicas, psicológicas y sociales. En la vejez, el cuerpo experimenta una disminución gradual de las capacidades físicas y mentales, por lo que el cuidado de la salud requiere mayor atención y prevención.
Panorama epidemiológico: México y el mundo
El envejecimiento poblacional es un fenómeno global acelerado debido al aumento en la esperanza de vida y a la disminución de las tasas de natalidad.
A nivel mundial: Se estima que para el año 2050 la población global de adultos mayores se duplicará, pasando de 1,000 millones en 2020 a 2,100 millones.
En México: De acuerdo con los datos del INEGI, residen en el país más de 18 millones de personas de 60 años o más, lo que representa aproximadamente el 14% de la población total. Este cambio demográfico plantea la necesidad de fortalecer los servicios de salud preventiva y el apoyo familiar.
¿Cuáles son los principales trastornos de salud del adulto mayor?
El envejecimiento conlleva un mayor riesgo de padecer diversas afecciones de salud, las cuales suelen presentarse de manera simultánea:
Enfermedades comunes: Hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 y dislipidemias (colesterol elevado), que en consecuencia pueden provocar ateroesclerosis y enfermedades vasculares.
Afecciones incapacitantes: Osteoartritis, osteoporosis, problemas de agudeza visual/auditiva y secuelas de enfermedad vascular cerebral.
Salud mental y cognitiva: Demencia (siendo la enfermedad de Alzheimer la más común), depresión y trastornos de ansiedad.
¿Cómo debe ser la alimentación del adulto mayor?
Una dieta balanceada y equilibrada previene la desnutrición y la pérdida acelerada de masa muscular (sarcopenia). Por ello, se recomienda consumir:
Proteínas de calidad: Pollo, pescado, huevo y legumbres para conservar la masa muscular.
Fibra y agua: Priorizar verduras, frutas e ingesta constante de líquidos para prevenir el estreñimiento y la deshidratación.
Calcio y vitamina D: Lácteos descremados o alimentos fortificados para favorecer la salud ósea.
Textura adecuada: Adaptar la consistencia de los alimentos si existen dificultades para masticar (por problemas en la dentadura) o deglutir (disfagia).
¿Qué es la actividad física adaptada?
El ejercicio regular mejora la movilidad, equilibra el estado de ánimo y fortalece el sistema cardiovascular. Se recomienda acumular al menos 150 minutos a la semana de actividad moderada:
Aeróbico de bajo impacto: Caminatas a ritmo constante, natación o acuaeróbicos.
Fuerza y equilibrio: Ejercicios con bandas elásticas suaves y prácticas como el Tai Chi para prevenir tropiezos.
Flexibilidad: Estiramientos diarios suaves para mantener el rango articular.
¿Cómo debe y merece vivir un adulto mayor?
El aislamiento social y la soledad no deseada incrementan significativamente el riesgo de depresión y deterioro cognitivo. El acompañamiento familiar constante estimula la salud emocional del adulto mayor.
Mantener al adulto mayor en un entorno estable, idealmente en su propio hogar, es fundamental para su bienestar integral. Permanecer en su espacio personal le permite conservar su identidad y autonomía, además de mantener claras sus referencias de tiempo y espacio, lo cual reduce significativamente el estrés y la desorientación. Por esta razón, es crucial evitar la práctica de la «maleta itinerante», es decir, rotarlos por temporadas de casa en casa. Evitar estas mudanzas constantes es la mejor medida para prevenir el desarrollo de cuadros severos de ansiedad y confusión mental.
Prevención de caídas y accidentes en casa: lo que debemos saber
La mayoría de los accidentes ocurren en el propio hogar y pueden comprometer gravemente la independencia del adulto mayor. Para evitar o disminuir los riesgos, es necesario considerar lo siguiente:
Iluminación: Mantener pasillos y habitaciones bien iluminados, incorporando luces de noche en la ruta al baño.
Obstáculos: Retirar alfombras sueltas, cables fuera de lugar u objetos con los que se pueda tropezar.
Baño adaptado: Instalar barras de apoyo (agarraderas) en la regadera y junto al inodoro; colocar tapetes antideslizantes.
Calzado: Usar zapatos cerrados, de suela de goma antideslizante y sin agujetas complejas.
Con respecto a la salud preventiva, ¿qué vacunas se deben aplicar los adultos mayores?
El sistema inmunológico se debilita con los años (inmunosenescencia), por lo que las vacunas son la barrera principal contra infecciones severas. Por tal motivo, la OMS recomienda las siguientes inmunizaciones (de acuerdo con su disponibilidad):
Influenza estacional: Una dosis anual.
Neumococo: Protege contra la neumonía e infecciones graves.
COVID-19: Refuerzos según indicación de las autoridades de salud.
Tétanos y difteria (Td): Refuerzo cada 10 años.
Herpes zóster: Previene la reactivación del virus y la neuralgia posherpética.
Además de las vacunas, los adultos mayores deben contar con un seguimiento médico periódico:
Sin enfermedades crónicas conocidas: Evaluación médica integral al menos una vez al año.
Con enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, etc.): Valoración cada 3 a 6 meses, o antes si el médico lo indica o hay cambios en los síntomas.
Evaluación geriátrica: Control periódico para ajustar medicamentos (evitando la polifarmacia) y revisar la audición, la visión y la memoria.
El cuidado de los nietos y el Síndrome de la Abuela Esclava
A veces, los abuelos asumen que pueden hacerse cargo de todo con tal de apoyar a la familia. Sin embargo, es importante cuidar no caer en el Síndrome de la Abuela Esclava. Este concepto médico-social describe el agotamiento físico y emocional grave que sufren muchas mujeres mayores al asumir, de forma voluntaria o por presión familiar, la carga excesiva del cuidado de los nietos y tareas domésticas sin los descansos adecuados.
Esta sobrecarga progresiva suele manifestarse con hipertensión descontrolada, dolores articulares crónicos, insomnio, ansiedad y depresión. El apoyo de los abuelos en la dinámica familiar debe ser una actividad voluntaria, placentera y acotada, respetando siempre sus tiempos de descanso y su propia salud.
Ya he escrito antes sobre este tema. Te comparto el enlace para revisarlo a fondo: ABUELA ESCLAVA
Recuerda: La vejez es un regalo que atesora la juventud viva y que fortalece a la familia. ¡Disfrútala y, sobre todo, cuídate!
Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar
Cancún, Quintana Roo, México. 01 de septiembre del 2026