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De Rodolfo del Ángel a Capella Ibarra, analiza Julio César Silva desde el Palco

En el béisbol el relevo de los lanzadores es una constante y no necesariamente porque él que sale lo esté haciendo mal.
Las características del adversario, las circunstancias del juego condicionan siempre la estrategia del mánager.
En la función pública ocurre lo mismo. Las circunstancias coyunturales suelen modificar la estrategia inicial y obligan a modificar sobre la marcha las acciones para buscar mejores resultados.
Rodolfo del Ángel Campos, quien el miércoles dejó de ser el secretario de Seguridad Pública de Quintana Ro, tiene fama de buen policía. Se la ganó a pulso con su trabajo en Solidaridad, donde corrió riesgos graves, pero las inéditas circunstancias que se vivieron en materia de seguridad al arranque de la actual administración municipal condicionaron su trabajo.
No solo tuvo que enfrentar una inédita violencia, sino que tuvo que hacerlo con una policía prácticamente de membrete, con escasa presencia en Chetumal y ausencia total en otros municipios, especialmente en el norte del estado.
Como los pitchers que van cimentando la defensa en los primeros innings ante un rival más fuerte, del Ángel Campos fue reconstruyendo la desmantelada corporación que recibió junto con el gobernador Carlos Joaquín González, para tener condiciones básicas con las que se pueda enfrentar a una delincuencia organizada que tiene el factor sorpresa a su favor y cuenta con recursos ilimitados para armarse.
En ese sentido, Rodolfo del Ángel deja cimientos fuertes, hereda una policía que aún tiene que crecer y equiparse con personal bien calificado pero con presencia en Cancún donde antes no la tenía.
Su relevo, el abogado Jesús Alberto Capella Ibarra es otro lanzador con características diferentes, que tendrá a su cargo un equipo con cimientos importantes que irá reforzando y avanzando sobre el enemigo, para revertir sobre todo la percepción de inseguridad de los quintanarroenses, que no corresponde con la realidad que se vive.
Capella Ibarra tiene fans y detractores, como todos. Sin embargo, su procedencia ciudadana, incluso fue activista en Tijuana, donde se convirtió en un dolor de cabeza para las autoridades indolentes, le agrega una dosis interesante, porque conoce el sentir de la gente.
Se trata de un funcionario de los actuales tiempos, ligado a las redes sociales en las que suele interactuar con la sociedad, lo que seguramente ayudará a mejorar la percepción ciudadana en materia del seguridad.
Desde luego que no llega con una varita mágica, pero llega a consolidar un trabajo ya avanzado, para iniciar una nueva etapa en la estrategia de seguridad del gobierno de Carlos Joaquín González.
En esa tarea indudablemente tendrá un peso específico importante el establecimiento del mando único, en el que Capella Ibarra tiene experiencia, pues en Morelos fue pionero en ello a nivel nacional.
El mando único es un objetivo del próximo gobierno federal, aunque se resista uno que otro presidente municipal surgido de las mismas filas que Andrés Manuel López Obrador y que en la ignorancia exigen tener controles que la ley no les confiere y que va en contra del planteamiento de su líder moral.
Ojalá alguien haga recapacitarlos, porque no es deseable más diferencias en materia de manejo de las policías como las que se dieron recientemente en Cancún y Cozumel.


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