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Buscan mejorar la huella medioambiental en la aviación mundial

Toulouse, 26 de septiembre de 2017 – El A340 utilizado para las pruebas de demostración de flujo
laminar “BLADE” de Airbus (el A340-300 MSN001) ha completado con éxito su vuelo inaugural en el
marco del proyecto “Blade” de Clean Sky, patrocinado por la UE. El aparato, conocido como el “Flight
Lab” (Laboratorio Volador), despegó del aeropuerto de Tarbes en el sur de Francia a las 11:00 hora
local y, tras una serie de satisfactorios ensayos, aterrizó en las instalaciones de Airbus en Toulouse
Blagnac. La duración total del vuelo fue de 3 horas y 38 minutos.
El objetivo del proyecto BLADE “Breakthrough Laminar Aircraft Demonstrator in Europe” es analizar la
viabilidad de introducir esta tecnología en la aviación comercial con el ánimo de mejorar la huella
medioambiental de la aviación y lograr al mismo tiempo una reducción del 50% del rozamiento alar y
de hasta un 5% en emisiones de CO2. El A340 Flight Lab de Airbus es el primer avión de ensayos del
mundo con un ala de flujo laminar transónico y una verdadera estructura primaria interna.
El avión va dotado en su exterior de dos alas externas representativas de flujo laminar transónico,
mientras que en el interior de la cabina lleva instalada una estación especializada de instrumentación
de ensayos en vuelo (FTI) altamente compleja. Las extensas modificaciones realizadas en este A340-
300 de ensayos exigieron 16 meses de dedicación de un equipo de trabajo en Tarbes, que pudo
contar con el apoyo de numerosos socios industriales de toda Europa. El vuelo inaugural de hoy
marca el inicio de la campaña de ensayos en vuelo Blade para explorar las características del ala en
vuelo.
“Empezamos abriendo la envolvente de vuelo para verificar el correcto comportamiento del avión”,
explica el ingeniero de ensayos en vuelo Philippe Seve, quien participó en el vuelo. “Conseguimos
nuestro objetivo de volar al número Mach de diseño a una altitud razonable y comprobar que todo iba bien. También comprobamos que la instrumentación de ensayos en vuelo funcionaba según lo
previsto para poder afinarla para los siguientes vuelos”.
En la puesta a punto para esta fase de ensayos en vuelo, un pequeño equipo de 10 pilotos,
ingenieros e ingenieros de ensayos en vuelo especialmente entrenados se había estado preparando
durante varios meses para este momento, ensayando en un simulador y familiarizándose con los
sistemas de la FTI que se iban a instalar en el avión. De la instalación de la FTI dentro del avión se
encargó un equipo de 70 personas, mientras que equipos alemanes de Bremen, y británicos de
Broughton se ocuparon de las alas externas, y otro alemán de Stade de la instalación de un
receptáculo con cámaras infrarrojas en el estabilizador vertical.
En las alas hay cientos de puntos para la medición de las ondulaciones de la superficie, para que los
ingenieros de Airbus puedan establecer su influencia sobre el flujo laminar, siendo esta la primera vez
que Airbus ha utilizado un método de prueba de este tipo en un avión. Otras ‘primicias’ han sido el
uso de cámaras de infrarrojos en un receptáculo para medir la temperatura del ala, y el generador
acústico para medir la influencia de la acústica en el flujo laminar. Además, lleva un innovador
sistema reflectómetro que mide la deformación global en tiempo real durante el vuelo.
Uno de los principales objetivos de Blade es medir las tolerancias e imperfecciones que puede haber
presentes sin que se pierda la laminaridad. Con este objeto, Airbus simulará de una forma controlada
cada tipo de imperfección de tal manera que al final de la campaña se puedan conocer perfectamente
las tolerancias para la construcción de un ala de flujo laminar. El Flight Lab realizará unas 150 horas
de vuelo en los próximos meses.