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La suerte de Marybel, escribe Julio César Silva desde el Palco

Marybel Villegas Canché no es monedita de oro. No le cae bien a todos.

Al contrario, su trapecismo político es criticado en todos lados. Por doquier genera polémica. Es una política de la que siempre se habla de una o de otra manera.

No importa a quien atropelle, no le importa perder las formas ni hacer desfiguros. Siempre llega hasta el frente, a plantarse a quien tenga que plantarse para ser vista y el domingo pasado, cuando Morena ungió a Andrés Manuel López Obrador como su candidato a la presidencia de la República, no iba a ser la excepción.

Su paso por el PAN, el partido Verde, PRD, PAN y PRI le han dado la experiencia suficiente para ponerse en el lugar indicado. Si fuese futbolista, sería una auténtica “cazagoles”.

El domingo pasado, un día después de que Morena la designó candidata a senadora por la primera fórmula, llegó al hotel de la ciudad de México donde ese partido ratificaría la candidatura presidencial de López Obrador.

Marybel tuvo el tino de sentarse justo por donde entró López Obrador al salón.

“¡Señor, soy Marybel de Quintana Roo!”, le dijo al ex jefe de gobierno de la ciudad de México.

“Sí. Sé quién eres Marybel. Me urge hablar contigo. Búscame en algún receso y platicamos”, le pidió el aspirante presidencial.

Desde ese momento el objetivo de Marybel fue buscar la forma de llegar hasta el templete y hablar con López Obrador. Buscó la forma, insistió, dio vueltas y regresó, pero no pudo franquear la sólida barrera humana que rodea al candidato presidencial.

Resignada regresó a su lugar, donde también estaba Jesús Pool Moo, candidato a diputado federal en el Distrito IV.

Allí se lamentaba, pero no quitaba el dedo del renglón.

Su rostro se iluminó cuando se percató que López Obrador caminaba de nuevo sobre el mismo pasillo, buscando la salida a un baño.

“¡Señor: lo fui a buscar, pero no pude pasar!”, le dijo.

“No te preocupes. Solo quería pedirte que metas tu nombre a la tómbola”, indicó el tabasqueño.

“¡¿La tómbola?!”, repitió incrédula, volteando a todos lados como lo hacen las reinas de belleza cuando anuncian que ganaron y no lo pueden creer.

“¡Sí. Pon tu nombre en la tómbola!”, le reiteraron.

Aún en medio de su incredulidad preguntó con quién lo veía y el candidato presidencial le ordenó a alguien que la ayudara a cumplir con la orden.

Marybel escribió su nombre en una papeleta y lo depositó en la tómbola.

Su nombre fue el séptimo y ese es el lugar que ocupa en la lista plurinominal de candidatos al Senado. Es casi un hecho que, pierda o gane, haga o no campaña, sea senadora, gracias a la tómbola.

Se sacó la lotería, es para no creerse. Las especulaciones giran por otros motivos, pero los testigos afirman que así fue.

Platea

Movimiento Ciudadano aprendió la lección del viernes pasado, cuando la ruptura de Javier Corral con la nomenclatura de Ricardo Anaya y sus severas críticas a la alianza del PAN-PRD-MC, se conocieron gracias a un video que difundió un panista que estaba en la reunión del Consejo Nacional blanquiazul.

Ayer lunes, en la sesión ordinaria de la Coordinadora Ciudadana Nacional de MC se prohibió el uso de teléfonos celulares. No se permitió el ingreso de ese tipo de aparatos.

Luneta

Había información de que Morena no volvería a usar la tómbola para designar candidatos, porque la experiencia no le resultó positiva en algunos estados, como Quintana Roo, donde la suerte favoreció a dos personajes que se hicieron diputados a costillas de ese partido, pero que en los hechos actúan guiados bajo sus propios intereses.

De hecho, Morena los desconoce como sus diputados locales.

Sin embargo, la tómbola apareció el domingo para favorecer incluso a prófugos de la justicia, como Napoleón Gómez Urrutia, ex líder minero acusado de fraude.

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