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Conoce las consecuencias de las bebidas deportivas

Por el Doctor Baquedano Villegas. Cancún, Quintana Roo, México. Octubre del 2015.- Durante el IV Congreso Estatal de Medicina Familiar del Estado de Quintana Roo, tuve la oportunidad de escuchar la ponencia de un gran amigo y maestro, el nefrólogo Dr. Francisco González Hernández, quien al hablar del tema Enfermedad Renal Crónica, nos recordó el daño que le ocasiona a nuestros riñones el consumo en exceso de sal.

Lo anterior me hizo reflexionar en el uso indiscriminado que en la actualidad se tiene con bebidas isotónicas o deportivas como se les conoce de forma común.

Las bebidas isotónicas llamadas también rehidratantes o deportivas están compuestas por sodio, carbohidratos (la mayoría de las veces glucosa), potasio y otros minerales. Estas sustancias favorecen la hidratación y reposición de sustancias que se pierden durante la sudoración excesiva.

Sin embargo, debido a situaciones de tipo publicitario o por moda, el consumo de estas bebidas se ha vuelto consuetudinario sin necesidad de realizar actividad física que ponga al ejercitado en riesgo de deshidratarse.

Es muy común que personas que acuden a los gimnasios consuman estas bebidas de forma habitual e incluso en grandes cantidades, la mayoría de las veces de forma innecesaria, pues su sudoración ha sido mínima. Además, todas las calorías quemadas durante el ejercicio, se recuperan rápidamente con los carbohidratos que contienen estas bebidas. Resultado: No pueden bajar de peso o bajan muy poco.

También he observado a niños y adolescentes que durante las tardes tienen entrenamientos o actividades deportivas, las cuales se hacen bajo la sombra o cuando la intensidad de la radiación del sol ha disminuido, por lo tanto, sudan poco. Sin embargo, estos niños toman de 500 mililitros a un litro (en ocasiones hasta más de un litro) de estas bebidas sin que sea necesario. Con agua simple tienen más que suficiente para hidratarse.

Analicemos el sodio el sodio en las bebidas deportivas:

Es el componente principal de la sal común. Favorece que los líquidos tengan un equilibrio en la membrana celular. Mantiene la presión arterial y el volumen sanguíneo. En exceso, daña a los riñones provocando enfermedades como la Enfermedad Renal Crónica (en sus diferentes etapas hasta llegar a la Insuficiencia Renal Crónica), la Hipertensión Arterial Sistémica, Insuficiencia Cardiaca Congestiva, Cirrosis Hepática, entre otras. El consumo adecuado de sodio para el ser humano en adultos sanos es de 230 gramos por día aproximadamente (una cucharadita de sal). Los pacientes hipertensos deben consumir menos de 150 gramos de sal y los pacientes con Enfermedad Renal o Cirrosis hepáticas, deben evitar su consumo.

Desde la niñez se debe fomentar la baja ingesta de sodio, para que al llegar a la edad adulta el consumo de este mineral sea mínimo.

La bebida deportiva líder en México contiene 458 miligramos de sodio en 1 litro, lo que equivale al 30% de consumo por día en personas con sodio restringido.

Cabe hacer mención que una persona con Diabetes Mellitus de 5 años de detección o más, ya tiene daño renal, por lo que su consumo de sal debe ser menos a 150 gramos al día.

Lo más apropiado es tomar agua simple como medio de hidratación y evitar el consumo de jugos, refrescos o bebidas energéticas.

Con respecto a estas últimas, merecen mención especial por lo peligroso que resulta su uso en exceso. Son preparados que contienen un combinado de sustancias como la cafeína, la taurina (u otros aminoácidos), carbohidratos (como glucoronolactona, un derivado de la glucosa), vitaminas, ginseng o guaraná entre otros elementos.

Sin embargo, no aportan energía al organismo; su única función es una estimulación química del sistema nervioso por su alto contenido en cafeína.

Además, la gran mayoría contiene Taurina que es una forma libre de aminoácido. Se ha encontrado en algunos estudios la relación existente entre la taurina sintética y enfermedades que van desde la hipertensión arterial hasta derrames cerebrales, convulsiones y cardiopatías. Por estos motivos ha sido prohibida en algunos países escandinavos luego de que se vinculara estos productos con la muerte de tres consumidores.

Actualmente, existe una moda de combinar estas bebidas energéticas con alcohol, ingiriéndose altas cantidades de ambas sustancias debido a que los consumidores se embriagan de una forma lenta, pero con el riesgo en consecuencia de cursar con taquicardia (aceleración del corazón o palpitaciones), crisis hipertensivas por aumento de la presión arterial, infartos, angina de pecho, insomnio, ansiedad, falta de coordinación motora. Ante tal situación NO SE RECOMIENDA SU USO a personas que tengan alguna afección cardíaca, que padezcan hipertensión o algún trastorno del sistema nervioso.

También es importante saber que estás bebidas energéticas NO REVIERTEN LOS EFECTOS DEL ALCOHOL, pues es una falsa creencia entre los jóvenes, quienes las consumen pensando que de esta manera se les quitará la embriaguez.

En conclusión, las bebidas isotónicas, deportivas o hidratantes, no son recomendable para uso común. Se deben utilizar en condiciones de sudoración excesiva por ejercicio prolongado, ya sea en sombra o expuestos mucho tiempo al sol. De igual forma se pueden consumir cuando existe fiebre, siempre y cuando se haga por prescripción médica.

Con respecto a la bebidas energéticas, su consumo en exceso o habitual, no es recomendable y no cualquier persona puede utilizarlas.

Siempre será más saludable beber agua simple en una cantidad de 2 a 3 litros por día en los adultos. Como decía aquel viejo comercial ¡El agua es vida!

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