La Rabia, escribe el Dr. Carlos Baquedano

En los últimos días de este año nos hemos enterado a través de los medios de comunicación, de una triste situación acontecida a unos niños en el estado de Oaxaca, misma que ha sorprendido a propios y extraños. El gremio médico se ha conmovido ante el contagio y fallecimiento de niños por rabia en nuestro país. Hacía muchos años que no existía una muerte por en esta enfermedad. De hecho, el 29 de septiembre del 2022 en el portal de la Secretaría de Salud del Gobierno de México, se publicó que México fue el primer país en recibir validación de la OMS por eliminar la rabia humana transmitida por perro. De hecho, de acuerdo a las notificaciones oficiales de salubridad, 3 casos fueron transmitidos por murciélagos y 1 caso por gato doméstico.

De acuerdo a la OPS (Organización Panamericana de la Salud) organismo perteneciente a la OMS, la RABIA es una zoonosis viral que afecta a todos los mamíferos, sean éstos, domésticos o salvajes, inclusive al hombre, y se transmite a través del contacto con la saliva infectada por medio de mordeduras o arañazos. Así también la lamida en heridas previas por animales infectados (aunque sean superficiales) pueden causar contagio de este virus.
Refiere la OPS que esta enfermedad está presente en todos los continentes y afecta a más de 150 países. En el mundo, la enfermedad es responsable por cerca de 60.000 muertes humanas anualmente y en la gran mayoría de los casos humanos, el perro es la fuente de transmisión.

La Rabia resulta de la infección por el virus de la rabia, un virus neurotrópico del género Lyssavirus, familia Rhabdoviridae. Como ya se ha mencionado, se puede encontrar en cualquier mamífero salvaje o doméstico. Los animales que habitualmente son susceptibles de padecer esta enfermedad, son los perros, gatos, murciélagos, ardillas, zorros, tlacuaches, zorrillos, mapaches, caballos y burros entre los más mencionados en la literatura.

En siglos anteriores, ser mordido por un animal rabioso era una sentencia segura para una muerte segura, pero en el año 1885, el científico francés Louis Pasteur descubrió la vacuna antirrábica. Su descubrimiento supuso uno de los mayores avances en la historia de la Medicina en ese momento.

La vacuna ha ido evolucionando siendo cada vez más efectiva y en menor número de dosis. De hecho, les comparto una experiencia personal, que por el hecho de haber crecido en un rancho, condicionó que me hayan tenido que vacunar 3 veces contra la rabia en los años 70s, recibiendo 2 vacunas periumbilacales (alrededor del ombligo), que según mi memoria infantil, eran sumamente dolorosas. Afortunadamente, en la actualidad esto no es así.

Síntomas de la rabia:

Después de una exposición a la rabia, antes de que el virus pueda provocar síntomas, debe pasar por el cuerpo y llegar al cerebro. Este tiempo entre la exposición y la aparición de síntomas se llama periodo de incubación.

Los primeros síntomas de la rabia pueden ser muy similares a los de la gripe, como debilidad o malestar general, fiebre, o dolor de cabeza. La rabia también puede provocar malestar o la sensación de punzadas o picazón en el sitio de la mordedura. Estos síntomas pueden durar varios días. Luego, los síntomas progresan a disfunción cerebral, ansiedad, confusión y agitación. A medida que avanza la enfermedad, la persona puede presentar delirios, comportamiento anormal, alucinaciones, hidrofobia (temor al agua) e insomnio. El periodo agudo de la enfermedad termina normalmente después de 2 a 10 días. Una vez que aparecen los signos clínicos de la rabia, la enfermedad es casi siempre mortal y, por lo general, el tratamiento es de apoyo médico, de forma paliativa, pues la rabia humana es prácticamente mortal.

Es por tal motivo, que lo más adecuado es la prevención que se consigue al mantener vigente el esquema de vacunación de las mascotas, el estar pendiente de las alertas epidemiológicas (avisos que emiten las autoridades en salud) sobre el brote de rabia silvestre cuando se tiene que acudir al campo por diversión o necesidad.

Aun en pleno siglo XXI, existen personas con un gran temor a recibir inyecciones, método por el cual se aplica el esquema de vacunas antirrábicas, por lo que no se acude de forma inmediata para recibir atención después de un ataque o exposición a un animal rabioso.

Al acudir a consulta, el médico evalúa el riesgo de exposición para decidir si el esquema de vacunación se aplica. Es importante resaltar, que no todas las personas que han sido mordidas por un mamífero doméstico, necesariamente tendrán que recibir la vacuna antirrábica.

Las categorías de exposición son las siguientes: Sin Riesgo, Riesgo Leve y riesgo grave.

Sin Riesgo

Contacto con un animal reservorio de rabia sin lesión, sin contacto directo con la saliva del animal o lamedura o contacto con secreciones o excreciones de personas o animales con rabia en la piel intacta y sin lesión.

Riesgo Leve

Lamedura en piel erosionada o en herida reciente. Mordedura superficial, que incluye epidermis, dermis y tejido subcutáneo, en la región del tronco, específicamente tórax y abdomen o en miembros inferiores (muslo, pierna, pie). Lameduras en mucosas: ocular, nasal, oral, anal o genital. Mordeduras superficiales y/o profundas en cabeza, cuello, miembros superiores o genitales. Mordeduras múltiples en cualquier parte del cuerpo.

Riesgo Grave

Agresiones por reservorio silvestre o rabioso confirmado. Contacto de la saliva de un caso positivo a rabia en piel con solución de continuidad. Contaminación directa con saliva en mucosas: ojo, nariz, boca, ano o genitales. Mordedura o arañazo con colmillos, transdérmico, simple o múltiple (2 o más) en cualquier parte del cuerpo. Mordedura(s) en cabeza, cara, cuello o en miembros superiores y genitales. Si el reservorio agresor no es localizado y hubo contacto de saliva en piel con solución de continuidad o en mucosas. Paciente agredido o en contacto con padecimientos inmunodepresores sin estabilidad inmunológica.

Aunque son cuestiones de tipo médico, es importante conocerlas para que no se dude cuando el médico decide que no es necesario un esquema antirrábico.

¿Qué debo hacer si soy agredido o mordido por un animal susceptible de tener rabia?

Lo primero que hay que hacer es lavar de forma inmediata y enérgicamente con agua y jabón la herida.

Luego, identificar si el animal es callejero, silvestre o mascota de alguien. En caso de esto último, preguntar al propietario sobre el esquema de vacunación del animal, dato de suma importancia para la decisión del médico con respecto a aplicar o no el esquema de vacunación.

En el caso de que el propietario del animal indique que desconoce o no tiene vacunas antirrábicas, el animal deberá permanecer en observación, aislado durante 10 días.

Si el animal agresor tiene un esquema de vacunación vigente, no se inmuniza al paciente, pero se debe observar 10 días al animal.

Si el animal agresor no tiene esquema de vacunación antirrábica, pero no tiene síntomas de rabia, no se inmuniza al paciente, pero se mantiene en observación 10 días al animal. Caso contrario, si el animal presenta síntomas de rabia, se debe inmunizar de forma inmediata al paciente.

Cuando un paciente es candidato a recibir un esquema antirrábico, se le aplican en el brazo (región deltoidea) 4 dosis de vacuna antirrábica (VHA) los días 0, 3, 7 y 14 de inicio acorde al esquema Essen.

Como podremos darnos cuenta, todos estamos expuestos a la Rabia. Lo esencial es actuar inmediatamente, lavando la herida, investigando las condiciones y vacunas del animal agresor y acudiendo de forma oportuna al médico.

Termino el presente, exhortando a los propietarios de mascotas, por la protección de sus animales, de ustedes mismos y sus familias, mantener vigente el esquema de vacunación antirrábica de sus perros y gatos.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

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