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Ley de movilidad, fin a un rezago de siete años, escribe Julio César Silva

La ley de movilidad que se aprobó en el Congreso de Quintana Roo el lunes va más allá de abrirle las puertas, con varias restricciones, a las empresas que ofrecen el servicio de taxi a través de plataformas digitales como Uber.
Se trata de un instrumento legal integral que pone al día a Quintana Roo en un rubro tan complejo, como lo es la movilidad urbana, que desde 2011 está considerada por la propia Constitución federal en el apartado de las garantías individuales.
No hay razón para la reacción tan extrema tomada por los taxistas de todo el estado, que decidieron bloquear la avenida Kukulcán y la autopista de la Riviera Maya, ambas columnas vertebrales de la economía basada en la industria del turismo.
Los taxistas viven del turismo y atentaron contra esa actividad. Los negocios de las zonas de gran afluencia turística, como plaza La isla o Punta Cancún, se vieron desiertos, porque los visitantes no pudieron llegar hasta esos lugares.
Afectaron también a miles de trabajadores de la industria turística que a diario usan sus servicios. En la zona hotelera de Cancún hubo conatos de enfrentamientos entre los transportistas y quienes salían de su trabajo con la prisa de querer llegar a sus casas a descansar y ver a sus familias luego de una intensa jornada de trabajo, pero se toparon con que no podían hacerlo por una injustificada manifestación.
Más del 60% de los taxistas de Cancún ya usan una plataforma digital, Easy Taxi, para ofrecer sus servicios de manera segura para ellos y también para los usuarios. Y lo hacen cumpliendo una serie de condicionantes que les impone esa empresa para cumplir con estándares de calidad mínimas.
La nueva ley de movilidad también impone esas condiciones al resto de las empresas de ese tipo que quieran operar en el estado. Por ello no hay razón para la radical reacción de los taxistas a una ley que acaba con siete años de rezago en la materia.
Se trata de una ley que, basada en la Constitución, reconoce a la movilidad como un derecho humano fundamental. Será una herramienta que ordene el transporte, que en ciudades como Playa del Carmen y Cancún originan el caos vial que se vive actualmente.
Es una ley que privilegia a los peatones, como ocurre en los países de primer mundo; luego a los ciclistas y después al transporte.
No es una ley inútil más, como muchas de las que se aprobaron en la actual y otras legislaturas.
Si se aplica como debe ser, esta ley incidirá de manera significativa en el mejoramiento de la calidad de vida de los quintanarroenses.
Eso lo deben entender los líderes de los sindicatos de taxistas.
A nadie le gusta la competencia, pero a todos les llega la hora. Así se ha visto en otros sectores de la economía, así tiene que verse en el transporte.
Platea
Lo inédito de las últimas horas es la aprobación de una ley, la de movilidad, en pleno proceso electoral, haciendo a un lado el temor de algún costo político para el gobernante en turno.
Y es que ha cambiado el ángulo con el que se ven las cosas, pues evidentemente son muchos más los que quieren mejores sistemas de transporte y mejor movilidad, que los taxistas que se oponen a ello.
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