Rally maya regresa a Quintana Roo en su tercera edición

Aunque hace unos años la idea de crear un recorrido de autos antiguos no despertaba tanto interés, poco a poco lo que comenzó como una ocurrencia se ha convertido en un gran proyecto en el que se han involucrado un sinfín de personas, instituciones públicas y organismos privados, que han hecho del Rally Maya el gran evento de la Península de Yucatán.

“Estamos hablando hoy de una logística tremenda de unas 400 personas durante 13 días”, lo cual ha requerido una serie de acuerdos y convenios con autoridades federales, estatales y municipales, así como de conseguir diversos patrocinios tanto para el rally como para las acciones altruistas que enarbola, destaca Benjamín de la Peña, su director y fundador.

Hoy por hoy, expone, han logrado posicionar al automovilismo clásico como un nuevo segmento de turismo, con una derrama más alta por el tipo de personas que se involucran y, desde luego, con una influencia mayor en el de boca en boca, lo que ha ido haciendo crecer la iniciativa y también los beneficios.

Este Rally, con hasta 100 autos clásicos de más de 40 años de antigüedad, que recorre mil 200 kilómetros, es cinco etapas, es en la actualidad, es un impresionante museo sobre ruedas, y el evento más importante en la historia del automovilismo clásico en México, ubicándose además dentro de los 10 más importantes del mundo, de ahí que ya se esté pensando en la creación de una fundación que permita su permanencia.

Este año, detalló, arrancan con los previos el 13, 14 y 15 de mayo, cuando empiezan a llegar los competidores y los autos para sus revisiones y se realizan una serie de actividades culturales y sociales, para finalmente el domingo hacer el desfile sobre el Paseo Montejo hasta la Plaza principal de Mérida, con el respaldo del municipio.

La salida simbólica con el gobernador es el domingo para que el lunes no se vaya a retrasar el evento y afecte los tiempos. La primera etapa, adelanta, es a la Zona Arqueológica de Dzibilchaltun, a unos 17 kilómetros al norte de Mérida, donde habrá un recorrido guiado por arqueólogos.

De ahí saldrán con el cronometraje a Izamal, donde tendrán una parada en el convento, que es donde los recibirán con una Vaquería, y de ahí a Chichén Itzá, donde presenciarán el espectáculo de luz y sonido. La cena y la premiación serán en el Hotel Mayaland.

Al otro día, quien quiera ir a Chichén Itzá puede ir por la mañana, pues la salida a Valladolid es a las 11:00 horas. Allá también está prevista una fiesta gastronómica a la que se suman artesanos, pues la idea es que en cada lugar que tocan haya derrama económica y también la entrega de sillas de ruedas y aparatos auditivos para niños con problemas físico y sordera, respectivamente.

También, explica, van localizando a niños con diabetes tipo 1, a los que más adelante se canaliza para su atención.

De Valladolid, abunda, los concursantes salen a Carrillo Puerto, a Chetumal y Othón P. Blanco en Quintana Roo, donde les ofrece una recepción la gente de la Asociación de Autos Clásicos. Allí realizarán un desfile sobre la avenida principal de Chetumal y sobre el Boulevard Bahía, el segundo malecón más grande América.

Tras el desfile habrá una degustación de platillos típicos y luego se guardarán los autos en el Centro de Convenciones, donde al día siguiente serán exhibidos para el público en general mientras los participantes van en autobuses a la Zona Arqueológica de Kohunlich, a unos 65 kilómetros de Chetumal, muy cerca de la frontera con Belice.

De ahí se trasladarán a un sitio aledaño a la Laguna de Bacalar, donde el presidente municipal les ofrecerá una comida y regresan a Chetumal, de donde al día siguiente parten a Tulum, donde visitan la zona arqueológica, para cerrar el día 21 en Playa del Carmen. En la Quinta avenida tendrán otra exhibición de autos y por la noche la cena-premiación.

Dos meses después, dice, hacen el campamento con 10 niños seleccionados de Campeche, 10 de Yucatán y 10 de Quintana Roo, donde se les entrega el donativo que hace sopar derivado de la venta de una edición especial de relojes.

Cabe decir que para esta edición se cuenta con patrocinadores como Audi, Hertz, los aeropuertos de ASUR, Ultramar, una naviera de Quintana Roo; Scappino; así como con la colaboración de instancias federales como las secretarías de Turismo, Comunicaciones y Transportes y Seguridad Pública; además de estatales y municipales que garantizan la seguridad de los recorridos.

Uno de los mensajes que desean mandar, dice, es que “no tenemos problemas de seguridad, y que podemos transitar libremente en las carreteras. Que el turismo carretero también puede ser un importante generador de derrama económica en la Península.

Satisfecho con los resultados, De la Peña será reconocido el próximo sábado por el Club vintage de la Comisión Nacional de Vintage de carros clásicos de la Federación, que le entregará el “Casco de plata” por la organización del Rally Maya, que ya se considera todo un éxito pues cada año logra congregar más de 100 autos con gente de Europa, Estados Unidos, Sudamérica y 15 estados de la República Mexicana.

Además de talentos diversos que le dan realce a esta iniciativa turística, cultural, gastronómica y arqueológica, 100 por ciento altruista, tal es el caso de los actores Mauricio Islas, Roberto Palazuelos, integrantes del grupo OV7 y se va a invitar también a escritores, como Francisco Martín Moreno, quien iba a participar desde el año pasado y esperan que ahora sí pueda.

Desde luego que hay eventos parecidos, por ejemplo en Italia, Suiza o Argentina pero no con las mismas características, “pues el contenido cultural que tenemos acá ningún país lo tiene, toda la cuestión de la cultura maya es lo que le da el atractivo y el prestigio; las propias autoridades estatales nunca se imaginaron que un evento de automovilismo clásico podría unificar la Península, y hoy eso ya es una realidad.

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